Al reverso de los deseos…
¿Qué sucede luego del “… y fueron felices para siempre”? La vida no termina con un sin fin negro en el que se despliegan los créditos de una película. La heroína se plantea una meta en los primeros diez minutos de la historia: la conquista de un amor imposible, el descubrimiento personal, salvar su vida de un riesgo inminente o llegar a la meta, y tan sólo una hora y media más tarde, en un giro inesperado consigue que sus plegarias sean escuchadas.
Soy una eterna enamorada del cine. Me encanta diluir mi realidad en la de personajes ficticios, con vidas perfectas luego del último fragmento, y por un momento tener la certeza de que mi destino no será diferente al de ellos. Sueno derrotista, pero mi punto es que no siempre obtienes lo que esperas, que algunas veces la vida te sorprende con un giro que no te lleva a la resolución de tus problemas, por el contrario, te reta, a veces te golpea, te obliga a conocer tus debilidades y a encontrar tus fortalezas.
Hace poco me enfrenté a uno de mis deseos, viajar por trabajo: esa maravillosa ilusión de llegar a otro país representado una idea, un producto, y disfrutar de una ciudad hermosa, ajena a tus días, todo sin sacar un centavo de tus bolsillos. Pues la ilusión no fue más que eso, al espejismo en el que todos caemos, pero al contrario de lo que pensé justo a mi regreso, el giro de la historia me enfrentó a una Ingrid que no conocía… y la verdad me cayó muy bien!!!
Aprendí que a la luz de la desilución no hay ciudad bonita, que no hay mejor idioma que la cortesía y el respeto y, por sobre todas las cosas, aprendí que en esta película las últimas palabras del final las decido yo.

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